Cuando decidí hace un par de años poner en marcha un cuaderno de bitácora, busqué diferentes nombres. Primero opté por utilizar alguno de los usados por mí, en boletines sindicales en CCOO. Posteriormente decidí utilizar como referencia de mi blog, el término Foro Progresista, como símbolo de que mi cuaderno pretendía representar la necesidad de un punto de encuentro de la izquierda plural, para el entendimiento y el diálogo entre las diferentes sensibilidades, con el fin de lograr articular mayorias desde el centro izquierda, no solo electorales sino sociales y culturales. La aparición de la Red Progresista, me influyó en la necesidad de buscar otro nombre diferente.
Tras mucho divagar y buscar alternativas, decidí usar el nombre de La República Social. No es solo un reconocimiento a un modelo de Estado, básado primigeniamente en los principios revolucionarios de la Francia de finales del siglo XVIII, de libertad, igualdad y fraternidad y adaptados al devenir de los tiempos y a las aportaciones, fundamentalmente, del movimiento obrero organizado y de la izquierda y los sectores más avanzados de nuestras sociedades, sino también una referencia a la existencia hace unos años de un Club denominada de La República Social Europea, donde miembros de las alas izquierdas de los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas europeos, se coordinaban con el fin de establecer criterios comunes para la construcción de la izquierda europea del siglo XXI.
La República Social Europea, y ahora me refiero no a la corriente europea de izquierdas, sino al modelo de Europa política que necesitamos, debe estar en la agenda de la nueva izquierda que se está construyendo. Rodríguez Zapatero en España, representa un tendencia muy interesentante, puesto que pese a que en políticas macroeconómicas se está moviendo con pies de plomo y en posiciones, que algunos podrían denominar como social liberales, lo cierto es que ha puesto el concepto de ciudadanía y todo lo que ello representa, en primera línea de juego, con Leyes tan importantes como la que representa la igualdad sin distinción de orientación sexual o la construcción de cuarto pilar del Estado del Bienestar con la Ley de Dependencia, entre otras muchas iniciativas. Al mismo tiempo, en el resto de Europa se están produciendo debates, como los que en Francia ha generado el NO al Tratado Constitucional Europeo, que ha supuesto un revulsivo para la reorientación de la izquierda, tanto la socialdemócrata mayoritaria como la más alternativa. O como en Italia, en pleno proceso de reagrupamiento orgánico entre los defensores de unas posiciones mas “liberales” (que postulan la constitución de un nuevo Partido Demócrata, como casa común del reformismo) frente los más “clásicos o socialistas”, incluyendo a verdes, postcomunistas etc…O el caso de Alemania, donde la gran coalición de la socialdemocracia post-Schoeder con los democristianos, ha facilitado la construcción de un nuevo partido, denominado La Izquierda, donde los postcomunistas, los sindicalistas, los ecosocialistas y los desencantados de cierto proyecto socialdemócrata, han confluido con Oskar Lafontaine a la cabeza.
La República Social Europea es una alternativa al modelo de globalización neoliberal, donde las palabras solidaridad, igualdad y justicia social se antepongan al mercado y los beneficios privados. La Socialdemocracia, con mayúsculas,debe ser ese espacio amplio desde donde se debe construir esa alternativa. Una espacio donde el debate libre de ideas, permita convivir a las diferentes familias de un reformismo que tiene ansias de construir ese otro mundo posible.
En mi perfil de este blog, me defino como un sindicalista de izquierda comprometido con el socialismo democrático y el ecologismo. Esto lo resumo con la palabra ecosocialista. Un ecosocialista que cree que todos los ”ismos” que configuran el centro izquierda tienen que ser, no homogeneos pero si permeables entre si.
La República Social Europea como espacio físico donde construir un modelo social, político y económico propio, que desde la solidaridad con terceros, sea ejemplo de ese otro mundo posible del que hablamos.
La República Social, en definitiva como ideal para la nueva izquierda del siglo XXI.
Manzanares El Real
Marzo de 2007



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